Aprender a leer.
El segundo actor importante, en el aprendizaje del niño, es el adulto que lo acompaña, quién puede hacer ciertos ejercicios con él. Estos le permitirán al niño ver las gesticulaciones e inferir como posicionar sus labios para pronunciar correctamente los sonidos.
Para eso, seleccionamos un grupo de letras del abecedario, las de menor complejidad, formando con ellas nombres de animales y palabras de uso cotidiano.
El objetivo de este programa no es enseñar a deletrear, antes que enseñar a leer, por lo tanto no se pronunciará el nombre de la letra sino su SONIDO.
En primera instancia, los adultos deberán practicar con el niño,teniendo en cuenta que leer es un proceso, luego pueden dejar la aplicación en sus manos, retomando la practica conjunta cada tanto.
Pasado un tiempo, pueden los adultos, realizar una serie de ejercicios junto a los pequeños, como por ejemplo los siguientes:
1- Pedirle al niño que pronuncie el sonido de las letras que forman la palabra OSO.
2- Luego podrán preguntar ¿Qué dijiste?
De esta manera iremos repitiendo esta acción, pidiendo al niño, que pronuncie más rápido el sonido de las letras de la palabra oso, seguiremos haciendo este ejercicio. Un día ante la pregunta ¿Qué dijiste? el pequeño dirá ¡Dije Oso! En ese momento pueden festejar, el niño comenzó a leer.
Pronto comenzaremos a observar mucho interés, por leer toda palabra que encuentre en su camino. Este es el momento de ir incorporando paulatinamente figuras más complejas, como lo que sucede por ejemplo con la letra C, que a veces suena débil(cielo) y otras veces fuerte(casa) según los grafemas que la acompañen. También irán surgiendo las otras letras del abecedario que no habíamos incluido. Recuerden que es muy importante respetar el tiempo de cada niño y su proceso de aprendizaje.